La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Cada quien, con su cada cual.
Las armas, el Diablo las carga.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Favor con favor se paga
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Dar de comer al diablo.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Antes es la obligación que la devoción.
Espéjate para que veas cómo eres.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
El corazón del justo, piensa para responder.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Ojo al Cristo que es de plata.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El que manda, manda.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Amor de amos, agua en cestos.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
El enemigo del padre no es amigo del hijo