Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Eso son otros veinte pesos.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
La medicina cura, la naturaleza sana.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Hombres de noche, muñecos de día.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Los vicios no necesitan maestro.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Según es el dinero, es el meneo.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.