Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Cosa muy querida, presto perdida.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Después del gusto, que venga el susto.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Quien con toros anda, a torear aprende.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Llegar al humo de las velas.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
¿Mirón y errarla?.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Que saben las vacas de montura.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Susto meado mejor que sangrado.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
La hacienda, el dueño la atienda.
Favores harás, y te arrepentirás.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Espero que os haya gustado mucho esta recopilación de Proverbios budistas. Muchas gracias por vuestra atención.
No dejar títere con cabeza.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
La actividad es la mercancía más conveniente
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
El que avisa no es traidor.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.