La barriga llena da poca pena.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Una abeja no hace colmena.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Buenas cartas a veces pierden.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Los duelos con pan son menos.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Mucho ojo, que la vista erro.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Las paredes tienen oidos.
Cuando me despierte me llamas.
Agua corriente no mata a la gente.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Moza franca, bien juega el anca.
Hay que tomar el toro por las astas.
Beber, hasta la hez.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Bastante colabora quien no entorpece.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.