El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.
La vida es un deber a cumplir
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Buena madera, buen oficial espera.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
El duro del casado vale dos cincuenta.
A cautela, cautela y media.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Poco mal y bien quejado.
Dios tarda, pero no olvida.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Para el solano, agua en mano.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
De diestro a diestro, el más presto.
Gallina que canta, de poner viene.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Bien o mal, casado nos han.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Alegría amagada, candela apagada.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
En pedregal no siembres cereal.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
El que canta, sus males espanta.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Entre pitos y flautas.