La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
A cautela, cautela y media.
La vida es un deber a cumplir
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Dios tarda, pero no olvida.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Para el solano, agua en mano.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Gallina que canta, de poner viene.
A tu casa venga quien te eche de ella.
De diestro a diestro, el más presto.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Bien o mal, casado nos han.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
En pedregal no siembres cereal.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Alegría amagada, candela apagada.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Ofrecer el oro y el moro.
Más vale bueno que mucho.