Se queja más que la llorona.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
A padre avaro, hijo pródigo.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Harto da quien da lo que tiene.
Criados, enemigos pagados.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Del reir viene el gemir.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Bella por fuera, triste por dentro
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Dando dando, palomita volando.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Las piedras no hablan.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Donde ajos ha, vino habrá.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Yerros por amores, merecen mil perdones.