Dar sale del corazón, no de las riquezas
Caras vemos, corazones no sabemos.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
La virtud en sí es un premio
Chicharra que canta, calor adelanta.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
El ojo quiere su parte
El buey solo bien se lame.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
A tal puta, tal rufián.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Otoño entrante, barriga tirante.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El amor reina sin ley
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
El hablar bien, poco cuesta.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Quien mucho da mucho recibe.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
De persona palabrera, nunca te creas.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Guerra avisada no mata soldado.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
A buey viejo, no se le saca paso.
Esposa mojada, esposa afortunada