Diligencia vale más que ciencia.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Date a deseo y olerás a poleo.
Tiene el sartén por el mango.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Oveja que anda, bocado halla.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Mucho apretar, listo aflojar.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Hambre larga, no repara en salsas.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Mal reposa la vida dudosa.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Para el solano, agua en mano.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
De trigo o de avena, mi casa llena.
El pecado te acusa.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Juegos de manos se van al culo.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
El monte tiene ojo.