De ausente a muerto, no va un dedo.
Jinca la yegua.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Menos perro, menos pulgas.
El más abusado se ahoga en el vado.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
En que poco agua te ahogas.
Necios y gatos son desconfiados.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Los duelos con pan son menos.
No hay año sin desengaño.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Cada día, su pesar y su alegría.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
A la larga, lo más dulce amarga.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Dar al olvido.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Amistades y tejas, las más viejas.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Éramos pocos y parió la abuela.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
El tiempo aclara las cosas.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Te casaste, te frego.
No con quien naces, sino con quien paces.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Poco y entre zarzas.