Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
A casa de tu tía, más no cada día.
El más abusado se ahoga en el vado.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Jinca la yegua.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Menos perro, menos pulgas.
Necios y gatos son desconfiados.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Con aire solano, no hay toro bravo.
No hay año sin desengaño.
Los duelos con pan son menos.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
En que poco agua te ahogas.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
A la larga, lo más dulce amarga.
Cada día, su pesar y su alegría.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Dar al olvido.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Éramos pocos y parió la abuela.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
El tiempo aclara las cosas.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
A más oro, menos reposo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Amistades y tejas, las más viejas.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Los reyes tienen los brazos largos.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.