Abrazo de ciego, golpe seguro.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Juego de manos, rompedero de ano.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Con pan, hasta las sopas.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
De esa manera, mi abuela.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Saber es poder.
El perro es el mejor amigo del hombre.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Hay que convivir; pero no conbeber.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
En verano, no hay cocinero malo.
Llegar y besar, suerte es singular.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
El gallo donde canta come.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Al buen día, métele en casa.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Sé osado y serás afortunado.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.