¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Come y bebe, que la vida es breve.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Orden y contraorden, desorden.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Para sabio Salomón.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Quien guarda valores, padece temores.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Nadie da lo que no ha.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Que aproveche como si fuera leche.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.