Caballo que alcanza, pasar querría.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
El perro con rabia, de su amo traba.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Ladra de noche para economizar perro.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Pajaro que comió, voló.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Alabar y callar para medrar.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
De pies a cabeza.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
A mala suerte, envidia fuerte.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Amistad de juerga no dura nada.
Hay genios sin educación primaria y, pendejos con doctorado.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Abusar es mal usar.
Dios da frío según la ropa.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Maña y saber, para todo es menester.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
La fuerza no es un remedio
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Según hagas tu cama, así dormirás.