Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
A buen sueño, no hay cama dura.
Un loco hace ciento.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
O faja o caja.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Junio brillante, año abundante.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Año de neblinas, año de harinas.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
No lo hurta, lo hereda.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Mucho saber, menos ignorar es.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Poca hiel corrompe mucha miel.
No oigo, soy de palo.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Antes el golpe que el grito.