Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Como es la mujer, así es la casa.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Justicia y no por mi casa.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Más vale ruin asno que estar sin él.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
La leña torcida da fuego recto.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Es más popular que la adelita.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Voy a ir hacer un mandado.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Tras el buen comer, ajo.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.