Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
A buen señor, buena demanda.
Unos mueren para que otros hereden.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
No dar pie con bola.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Bien casada, o bien quedada.
El que nada tiene, nada vale.
El que escucha su mal oye.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
El perro flaco todo es pulgas.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Para todo perdido, algo agarrado.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Bien vivió quien bien se escondió.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
A la hija casada sálennos yernos.
Hay más días que sandías.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
De lejos parecen y de cerca son.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Vamos a ver dijo el ciego.
De lengua me como un plato.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Ante Dios, todos somos iguales.