Tres pies para un banco y el banco cojo.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Todo el mundo nace poeta.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Más peligroso que mono con navaja.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
El trabajo es la ley y a todos agita.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Cosa muy querida, presto perdida.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Mal me huele, quien mucho huele.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
El que presta, a pedir se atiene.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Juntos pero no revueltos.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.