Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Casa de Dios, casa de tos.
Nadie busca ruido con su dinero.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Donde no hay harina todo es mohína.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
El diablo nunca duerme.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Cartas cantan.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Ponerse la tapa en la cabeza
La mentira busca el rincón.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
La mujer es gente en la letrina.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El que se pica, ajos come.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.