Los buenos modos agradan a todos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Casa labrada y viña heredada.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Yernos y nueras, en las afueras.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
El que come solo, muere solo.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
El que mal vive, poco vive.
Lo que no mata engorda.
Berzas en enero, saben como carnero.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Buena es la linde entre hermanos.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
La lima, lima a la lima.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Andar y callar, eso es negociar.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
No hay don sin din.