Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Agua de manantial, no hay otra igual.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
A buen juez, mejor pastor.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Si no es gato, es gata, y si no, gatito.
Quien hijo cría, oro cría.
A buena mujer, poco freno basta.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Carne en calceta, para quien la meta.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Hay que poner tierra de por medio.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Buenas judías la Mancha las cría.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
En carrera larga hay desquite.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Burro adornado, busca mercado.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Nadie le da vela en este entierro.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
De bien en mejor.
Dios es la medida de todas las cosas.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Amor y vino, sin desatino.
Beber con medida alarga la vida.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.