La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Malo vendrá que bueno me hará.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Hay ropa tendida.
Más tira coño que soga.
Hacer de un camino, dos mandados.
Olvidar una deuda no la paga.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
A refajo verde, ribete encarnado.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Pajaro que comió, voló.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Entre grama y terrón se siembra el buen melón.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Acogí al ratón en mi agujero y tornóseme heredero.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
El que bebe alante, bebe agua limpia.