Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Ignora al ignorante.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
Anda a chinga a otro lado mejor..
La mejor lotería, es una buena economía.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Algo es algo, menos es nada.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Cuando masques, no chasques.
La buena hija dos veces viene a casa.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Una buena capa todo lo tapa.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
El mal de tonto, no tiene cura.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Quien se excusa se acusa.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Dinero no falte, y trampa adelante.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
El gozo en el pozo.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
A la mujer casada, el marido le basta.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Cada cosa nace para su semejante.
La que adoba no es María, sino la especiería.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.