Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Peso y medida, alma perdida.
Dar patadas de burro.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Ver para creer.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Dame venta y te daré cuenta.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Esto es como para mear y no echar gota.
Puerta de villa, puerta de vida.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Quien se casa, mal lo pasa.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
A dos días buenos, cientos de duelos.
No tocar pito.
Quien no miente no viene de buena gente.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Donde no hay regla se pone ella.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
El que camina, no estorba.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Se encontró con la horma de su zapato.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.