Amor de niña, agua en cestillla.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Gran calma, señal de agua.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Haber muchos cocos por pelar.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Sé osado y serás afortunado.
El que duerme con niños amanece mojado.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Calma piojo que el peine llega.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Amor y muerte, nada más fuerte.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Todavía aguas corren profundamente.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Por sus hechos los conoceréis.
La buena vaina no hace buena la espada.
Después del gusto, que venga el susto.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
¿Mirón y errarla?.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
El caracol donde nace, pace.
Donde hay pelito, no hay delito
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.