Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Oye primero y habla postrero.
Andar y callar, eso es negociar.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Dar una higa al médico.
Para todos hay un cementerio.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Casa hecha y mujer por hacer.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Gente de navaja, poco trabaja.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Fía poco y en muy pocos.
El vino es la leche de los viejos.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
El queso pesado, y el pan liviano.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El vino no tiene vergüenza.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Donde hay amor, hay dolor.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Primero es la camisa que el sayo.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Una en el papo y otra en el saco.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
A jugar y perder, pagar y callar.