Quien se quemare, que sople.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Date buena vida, temerás más la caída.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Con putas y bretones pocas razones.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Ama como el lobo ama a la oveja
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
La zorra se conoce por la cola.
Quien se va, vivo y muerto está.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Quien bien quiere, tarde olvida.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Todos los extremos son malos.
El que primero se levanta primero se calza.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
En casa del albañil, goteras mil.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Mal acaba quien mal anda.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Cada gusto cuesta un susto.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Ido el conejo me das consejo.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
A mala suerte, envidia fuerte.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
De necios es huir de consejos.