Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
A la hija, tápala la rendija.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Ni calor hasta San Juan ni frío hasta Navidad.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Suelo mojado, cajón seco.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Que cada zorro cuide su propia cola.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Yo solo lo hago en mi moto.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Hasta el rabo, todo es toro.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
El buey pace donde yace.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Lo estancado se pudre.
El papel que se rompa él.
De la esperanza vive el cautivo.
Dificulto que el chancho chifle.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El nuevo paga novicial.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Al buen día, métele en casa.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
De airado a loco va muy poco.