Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Averiguelo, Vargas.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Cómprale al productor y comprarás barato y mejor.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
A la que te criaste, te quedaste.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Ni en pelea de perros te he visto
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Hacer enseña a hacer.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
El gandul es un cadáver con apetito.
El de las piedras hace pan.
Por el interés te quiero Andrés.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Leche y vino, veneno fino.