No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Nadie se alabe hasta que acabe.
El buen vino, venta trae consigo.
Remo corto, barca pequeña.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
El que apura su vida, apura su muerte.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Para pan y pescado, chocho parado.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
No hay caracol que no tenga vuelta.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
A traidor, traidor y medio.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Sobre mojado, llueve.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Es un pillo de siete suelas.
Rama larga, pronto se troncha.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Haber de todo, como en botica.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Hacer callar es saber mandar.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Dar tiro.
Por San Juan quemó la vieja el telar.