Fumador empedernido, hombre carcomido.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Chicharra que canta, calor adelanta.
Más perdido que un moco en una oreja.
Al mal tiempo, buena cara.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Buen podador, buen viñador.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Bala que zumba, no mata.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Oír campanas y no saber dónde.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Gallo fino no extraña gallinero.
Redondear la arepa.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
El diablo está en los detalles.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Bonito era el diablo cuando niño.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Pan y vino y carne, a secas.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.