El perdigón y el gallo, por Mayo.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
La suavidad domina más que la ira.
Más duro que sancocho de pata.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Como hormigas en la sartén al fuego.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Las aguas quietas, corren profundas.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
El que no mira, suspira.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Grano a grano, se llena el granero.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Reza, pero no dejes de remar.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Ira de hermanos, ira de diablos.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
De padre carpintero, hijo zoquete.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Mal viene el Don con la carga de paja.