Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Cada raposa mira por su cola.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Pájaro viejo no entra en jaula.
Estoy como gallo en corral ajeno
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
A buen salvo está el que repica.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Muestra gran respeto por tu semejante.
El haragán es el hermano del mendigo.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Dios castiga sin dar voces.
Meter aguja y sacar reja.
Piedra que rueda, no crea moho.
Suegra, ni de barro es buena.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
A su tiempo maduran las brevas.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Una buena dote es un lecho de espinos
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.