Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Caballo de andadura poco dura.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Para que no se espante el borrico por delante.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Por el becerro se amansa la vaca
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Bollo de monja, costal de trigo.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Cantad al asno y soltará viento.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Olla reposada, no la come toda barba.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Barba remojada, medio afeitada.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
El que algo teme, algo debe.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Errando errando, se va acercando.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Mal se juzga al caballo desde la silla
Cerrado a cal y canto.
Más ordinario que una monja en guayos.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Al roble no le dobles.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.