Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Presto rico, presto pobre.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
La lluvia no se queda en el cielo.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Criados, enemigos pagados.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Amor grande vence mil dificultades.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
A gran seca, gran mojada.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Hasta en el día más claro puede llover.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Está como aji titi.
Bestia alegre, echada pace.
Gente parada, malos pensamientos.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.