Dar caramelo.
Con gente mal criada, nada.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
La barca pasa, la orilla queda
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Susto meado mejor que sangrado.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
De la nieve no sale más que agua
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La ventura es paño que poco dura.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
No escupas contra el viento.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Bella por fuera, triste por dentro
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El que con locura nace, con ella yace.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
A cada cosa le llega su tiempo.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Pobre atestado saca mendrugo.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Hay que dejar ir al mundo como va
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Cada palo que aguante su vela.
La comprensión siempre llega más tarde.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.