Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
El que no te ama, burlando te difama.
De mala vid, mal sarmiento.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
La tercera es la vencida"
A cada santo le llega su día.
El que da, recibe.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Dar la última mano.
Año malo, panadera en todo cabo.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El más avisado cae.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
La muerte nos iguala a todos.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Nadie da sino lo que tiene.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Quien da para recibir no da nada
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Para prosperar, madrugar.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Peor es mascar lauchas
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Calvo vendrá que calvo me hará.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A camino largo, paso corto.
El hombre después que le roban, pone candado.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.