Los nietos son hijos dos veces paridos.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Al mal tiempo, buena cara.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Suegra, ni de barro es buena.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
La caza y los negocios quieren porfía.
Éramos pocos y parió la abuela.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Fía poco y en muy pocos.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
el fracaso es la madre del éxito.
De solo aire no vive nadie.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
A buen señor, buena demanda.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Un clavo saca a otro clavo.
Porfía mata venado, que no venablo.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Nada necesita quien tiene bastante.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Bien canta Marta después de harta.
Quien se quemare, que sople.
El árbol que no da frutos, da leña.