Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Malos humores salen con buenos sudores.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Chicharra que canta, calor adelanta.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Quien bien quiere, tarde olvida.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
O errar o quitar el banco.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Perro flaco soñando con longaniza.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Arriba canas y abajo ganas.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Pan casero, de ese quiero.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
El que nace para pito nunca llega a corneta.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Está más perdido que una cucaracha en un baile de gallinas.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.