Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Aseada aunque sea jorobada.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Más dañado que agua de florero.
El que poco tiene a poco aspira.
Las arrugas son la tumba del amor
La mucha tristeza sueño acarrea.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Casa sin madre, río sin cauce.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Faena acabada, faena pagada.
El buey pace donde yace.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Indio con puro, ladrón seguro.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El buen traje encubre el mal linaje.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Lo raro es caro.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
A burra vieja, albarda nueva.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.