El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
Más perdido que perro en misa.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Flaco hombre, mucho come.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Fraile convidado echa el paso largo.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Como se vive, se muere.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Cuentas viejas líos y quejas.
De padre carpintero, hijo zoquete.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Del joven voy, del viejo vengo.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Ausente, apenas viviente.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.