Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Hasta los animales se fastidian.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Peores nalgas tiene mi suegra.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Los reyes tienen los brazos largos.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Hay gustos que merecen palos.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Quien no tiene, perder no puede.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Qué te crees la última chupada del Mango!
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Dios aprieta pero no ahoga.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
A dos puyas no hay toro bravo.
Donde hay confianza, da asco.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Hablar a calzón "quitao".
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
El oro luce, y la virtud reluce.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
La reputación dura más que la vida.