Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Quien escribe mucho desvaría
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Al loco y al fraile, aire.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Cara de enferma y culo de sana.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Sabio en latín y tonto en castellano.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
El sabio calla, el tonto otorga.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Nadie es sabio en todas partes.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
O todos moros o todos cristianos.
Nunca falta de que reírse.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Quien ríe y canta su mal espanta
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Criados, enemigos pagados.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.