Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Bella por fuera, triste por dentro
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Mujer enferma, mujer eterna.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Cada uno se apaña según tiene maña.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Querer matar dos moscas de un golpe
Ausente, apenas viviente.
Sueño sosegado no teme nublado.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Se goza más amando que siendo amado
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Cada hombre deja sus huellas.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Hasta la muerte, todo es vida.
Hombre refranero, medido y certero.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El que bien vive, harto letrado es.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.