Boca sin dientes, casa sin gente.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
La zorra nunca se mira la cola.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
A carne de lobo, hambre de can.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
No me quieras dar gato por liebre.
El rico nunca está satisfecho.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Quien le quita un pelo a un gato, no le hace ningún maltrato.
Para su casa no hay burro flojo.
De padres gatos, hijos michinos.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Tirar la casa por la ventana.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
Quémese la casa sin que se vea el humo.