Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Lo malo nunca es barato.
La pasión embellece lo feo
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Carne puta no envejece.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
De barriga gigante, pedo retumbante.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
La esperanza alegra el alma.
Acarrear leña para apagar un incendio.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
No quieras nunca buenos comienzos.
¿De que vas, Santo Tomas?
Bota vacía la sed no quita.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Quien anda mal, acaba mal.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
El trabajo duro purifica el espíritu.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Cada santo tiene su candela.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El corazón conoce la amargura del alma.