Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
De necios es huir de consejos.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Hombre viejo no necesita consejo.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Casa de concejo, pajar de viejo.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Rey determinado no ha menester consejo.
Dame dineros y no consejos.
La envidia es una mala consejera.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
A fin de año, remienda tu paño.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
La sugestión obra.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.