Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Cada criatura obra según su natura.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Que con su pan se lo coman.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La comida reposada, y la cena paseada.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Beber con medida alarga la vida.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
A donde fueres haz lo que vieres.
Para que quiere cama el que no duerme.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Sopas y morder, no puede ser.
Hasta el árbol más grande, se alimenta de lo que tiene abajo.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Tragando aunque sea saliva.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
El dar y el tener, seso ha de menester.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Criados, enemigos pagados.
Ocio, ni para descansar.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
A buen bocado, buen grito.
Vale más saber que tener.