El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
A estómago lleno todos los alimentos le parecen malos o indiferentes.
Esto huele a cuerno quemado.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
A candil muerto, todo es prieto.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Difama, que algo queda.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Boca seca hace bolsa llena.
Non hai peixe coma o porco.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Cada día olla, amarga el caldo.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Buena olla y mal testamento.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Esto es pan comido.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Ajo hervido, ajo perdido.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
¡A darle que es mole de olla!
Hacer buenas (o malas) migas.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Limpio de polvo y paja.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Borracho que come miel, pobre de él!
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.