Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
Quien mucho duerme, poco vive.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Buen comedor, buen dormidor.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Noche toledana. (Irse de farra).
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
En casa del que jura, no faltará desventura.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
De día no veo y de noche me espulgo.
A cama chica, echarse en medio.
Tirar la casa por la ventana.
Quien se duerme, no pesca peces.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Favores harás, y te arrepentirás.
Te casaste, te entera.
Casa de Dios, casa de tos.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Duerme más que un gato con anemia.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Echando a perder se aprende.
Date buena vida, temerás más la caída.