El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Si vives de fiado, vives señalado.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Haz favores y harás traidores.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Cavas tu tumba con los dientes.
Casa hecha, sepultura abierta.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Mucho ojo, que la vista erro.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Es más fea que una noche oscura.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El agua en invierno duerme sola.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Perro que ladra, guarda la casa.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Mal es acabarse el bien.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.