Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Carnero, comer de caballero.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
El que la sigue la consigue.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Para uno que madruga otro que no duerme.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Inútil como bocina de avión.
Agua que huela, no la bebas.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
Sobre advertencia no hay engaño.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Yo que callo, piedras apaño.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Se defiende más que un gato boca arriba.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Le dieron gato por liebre.
Quien hijo cría, oro cría.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Comer arena antes que hacer vileza.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
La sal no es atacada por las hormigas.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El que venga atrás que arree.
Hambre larga, no repara en salsas.
Lo que no está prohibido está permitido.
No hay salsilla como la hambrecilla.